Nuestra Historia
Los inicios de nuestra colección de arte se remontan a finales de los años 80s, cuando el fundador, el Dr. Jorge Ignacio Beltranena Rosales, iniciaba su práctica profesional como odontólogo en la ciudad de Guatemala. En sus últimos años de carrera inauguraba su primera clínica dental ubicada en la 14 calle de la zona 10, frente a los edificios Tiffany.
En ese entonces Carmen Albacete De Carlos, prima del Dr. Beltranena (casada en con el reconocido escultor guatemalteco Luis Carlos), inauguraba una de las primeras galerías de arte contemporáneo en el país, “Plástica Contemporánea”. Ubicada a dos cuadras de la clínica, la galería de arte se popularizo con rapidez y organizaba exposiciones de diferentes artistas con frecuencia.
“En ese momento las exposiciones en la galería eran por las noches con regularidad. Buenos vinos, bocadillos y personajes importantes e interesantes formaban parte de noches rodeadas del talento de grandes maestros, lo que me convirtió en un visitante frecuente de los eventos” comenta el Dr. Beltranena.
Durante algunos años participó en los eventos, conociendo cada vez más a los aristas e inversionistas que también las frecuentaban, sumergiéndose cada vez más en el fascinante mundo del arte.
En el año 1992, continuando con su práctica profesional, llega la oportunidad de adquirir su primera obra de arte. Un cuadro de Francisco Auyón. Discípulo del reconocido artista y fundador del grupo vertebra en los años 60s, Elmar René Rojas. En ese entonces la obra fue adquirida por medio de un intercambio. Una motocicleta, tratamientos dentales y efectivo en plazos le abrieron las puertas para iniciar con lo que hoy es una de las colecciones privadas más numerosas del país.
A medida que pasaron los años, la carrera profesional del Dr. Beltranena iba creciendo en paralelo a su relación de amistad con muchos inversionistas y artistas de la región. Su relación con los artistas le abrió las puertas de sus estudios y talleres, para poder conocer y profundizar acerca de las obras que ellos trabajaban, su historia e inspiraciones. “En ese momento entendí que uno de los grandes valores del arte, es que sus obras son únicas, que detrás de ellas hay más que creatividad y talento, que claramente son cosas indispensables. Las historias de algunas de ellas eran realmente fascinantes.”
Con el paso de los años el doctor fue adquiriendo algunas obras de diferentes artistas. Algunas de ellas recibidas como parte de pago por tratamientos dentales. El fenómeno va creciendo a medida que su carrera profesional despega. Los artistas se empiezan a enterar por boca de sus colegas y de un momento a otro, la colección empieza a crecer.
“Durante más de treinta años, he comprado, intercambiado y he apoyado a los artistas guatemaltecos. He conocido a grandes artistas ya consolidados y a muchos que apenas inician su trayectoria como maestros de las artes en Guatemala. He visto la carrera de muchos de ellos florecer. He tenido la oportunidad de ver genios trabajando. Además, luego de visitar algunos de los museos más importantes del mundo como lo es el Museo del Vaticano, Louvre, El Prado y El Hermitage, me doy cuenta del gran talento que existe en Guatemala”.
A lo largo de los años la colección ha evolucionado hasta tener hoy por hoy más de 500 piezas, cada una de ellas única y con diferentes valores que la hacen especial. Por último, menciona el fundador de la colección: “Después de muchos años estoy listo para compartir mis historias, pinturas, esculturas, serigrafías, dibujos y grabados con nuevos inversionistas y personas que quieran enamorarse del mundo del arte”